Un AGV sigue rutas fijas —una línea en el piso o códigos de barras—, lo que lo hace muy predecible y fácil de validar. Un AMR con navegación SLAM construye un mapa de la planta y recalcula su ruta cuando encuentra obstáculos, por lo que se adapta a layouts que cambian.
¿Cuál conviene?
- Rutas estables y repetitivas: un AGV suele ser suficiente.
- Layout dinámico, tráfico de personas o montacargas: un AMR evita paros por obstáculos.
- Flotas mixtas: el sistema RDS de SEER coordina ambos tipos desde una sola consola.
Agenda una visita y simulamos las rutas en tu planta antes de invertir.
